La YASHICA FX-3 135mm, estupenda máquina perteneciente a la ya descontinuada fotografía analógica, fue mi primera cámara; luego de años de solazarme con sus bondades, llegó la era digital y con mucha pena tuve que recluirla en su sarcófago, y colgar en las paredes una muestra de nuestros viajes por las altas cumbres de los Andes ecuatorianos.